Se cumplen 42 años de la despenalización de la homosexualidad en España

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El 26 de diciembre de 1978, la homosexualidad dejó de ser considerada un delito penal que podía ser castigado por el Código Civil español. La derogación de un artículo de la Ley de Peligrosidad Social terminó con la persecución legal de las personas homosexuales en nuestro país.

La Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Peligrosidad Social

La Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, aprobada en 1970, era una ley heredera de la tristemente conocida como Ley de Vagos y Maleantes. Esta normativa previa, en vigor entre 1933 y 1970, había sido aprobada durante la II República, y modificada durante el Franquismo para incluir a los homosexuales.

Desde 1954, tras la citada modificación, el articulado de la Ley de Vagos y Maleantes pasó a condenar de forma expresa a los homosexuales. El listado de individuos considerados «desviados» y con potencial «conducta antisocial» se abría para acoger a la población LGTB+.

La Ley de Vagos y Maleantes fue derogada en 1970, siendo sustituida por la mencionada Ley de Peligrosidad Social, de términos y naturaleza muy similares. Esta nueva legislación, en su artículo segundo, seguía recogiendo:

«Serán declarados en estado peligroso, y se les aplicarán las correspondientes medidas de seguridad y rehabilitación, quienes: resulten probadamente incluidos en alguno de los supuestos de este artículo y se aprecie en ellos una peligrosidad social». 

En el listado mencionado en el artículo se encontraban, de nuevo, «los que realicen actos de homosexualidad». De esta forma, todas aquellas personas que fueran sorprendidas realizando «actos de homosexualidad» debían ser internadas y aisladas en centros para su reeducación social.

Para el caso de los hombres homosexuales, fueron principalmente dos los centros penitenciarios donde fueron internados: los penales de Badajoz y Huelva. A ellos fueron enviados, respectivamente, los homosexuales pasivos y los homosexuales activos. En estos centros se trataba de reconvertir a los presos en heterosexuales utilizando todo tipo de terapias de aversión.

Las mujeres homosexuales, como casi siempre, fueron relativamente ignoradas y no se planteó su internamiento en centros específicos.

La despenalización de la homosexualidad 

El 26 de diciembre de 1978, casi por unanimidad, el congreso votó a favor de la derogación de varios puntos de la Ley de Peligrosidad. Entre los artículos eliminados se encontraban los relativos a las personas homosexuales.

Teóricamente, este momento marcó el fin de la penalización legal de la homosexualidad, aunque en la práctica, esta modificación no significó demasiado para el colectivo. Es cierto que las personas homosexuales dejaban de aparecer como sujetos susceptibles de ser condenados por esta norma, pero había otras que aún podían hacerlo. 

Este fue el caso de otras normativas como la Ley de Escándalo Público, usada de manera sistemática durante años para reprimir a personas homosexuales y transexuales. En realidad, no se dejó de perseguir a la población LGTB+ hasta la modificación de esta ley en 1983, y su posterior derogación en 1989.

Por su parte, la Ley de Peligrosidad Social no sería derogada definitivamente hasta 1995. Es entonces, a partir de ese año, cuando podemos considerar de facto que la despenalización completa de la homosexualidad comienza. 

Por fin dejaba de existir una ley que penara de forma directa o indirecta la pertenencia al colectivo LGTB+.

Evitar la LGBTIfobia es obligación de todos y todas, DENUNCIA.

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