El término genderfluid se ha hecho más sonoro en nuestra sociedad recientemente. Parece nuevo, parece extraño, puede parecer difícil de definir. Sin embargo, nada de esto es cierto. Fluir entre identidades es tan antiguo como lo es el ser humano, y tampoco es tan difícil de definir como puede parecer a priori.
Ruby Rose, Janelle Monáe, Grimes o Richard O’Brien se identifican como personas de género fluido. Pero, ¿quieres aprender a poder definirlo de verdad? Vamos a ello.
Qué es el género fluido
El género fluido (o genderfluid, en inglés, como se ha hecho más conocida esta etiqueta) es una identidad cuya etiqueta se encuentra bajo el paraguas del no binarismo.
Esta identidad se define como aquella experiencia subjetiva que cambia con el tiempo. Según el momento, las personas de género fluido pueden verse más identificadas con una u otra identidad, e incluso con una combinación de dos o más.
La transición entre identidades de las personas genderfluid no se eligen a propósito. Es decir, no es que una persona se levante por la mañana y decida activamente identificarse más con un género. Las transiciones pueden ser al azar, pueden variar según las circunstancias, fluir en horas, días o incluso meses. Lo cierto es que no existe un patrón determinado para esta transición, puesto que cada persona experimenta su género de una manera muy concreta y diferente. Recordemos que la identidad de género es una experiencia muy subjetiva, por lo que no se acoge a patrones ni formatos preestablecidos.
La fluidez de uno o varios géneros a otro (o varios) tampoco es algo determinado y que se pueda definir de forma preestablecida: siempre dependerá de la experiencia de cada persona. De esta forma, pueden existir personas genderfluid que en algún momento se identifiquen con etiquetas masculinas, y otras establecidas en el no binarismo; de la misma forma que pueden existir personas que fluyan entre lo agénero, lo femenino y lo no binario. Esto solo son ejemplos, pues la transición y las opciones son tantas como personas de género fluido existen.
Género fluido y orientación, ¿también fluye?
En primer lugar, debemos definir bien de qué estamos hablando:
- Cuando hablamos de género fluido, estamos refiriéndonos a una identidad de género. Esto es una experiencia subjetiva e interna sobre la propia identidad.
- La orientación (sexual, romántica, emocional) es la experiencia de una persona de sentir atracción hacia personas.
Sabemos que la orientación se relaciona con la identidad de género pues, dependiendo de la identidad propia y de la identidad de la persona que nos atraiga, nos definiremos como heterosexual, bisexual, gay, lesbiana… Pero, ¿y qué pasa cuando la identidad propia fluye entre varias identidades, como ocurre con las personas de género fluido?
A pesar de que esto pueda suscitar dudas y generar confusión, lo cierto es que la orientación de las personas genderfluid no cambia con el tiempo.
Circunstancias que NO tienen que ver con esta identidad
Para acabar de hablar sobre el género fluido, es muy importante que nos desliguemos de aquellos discursos de odio que tratan de mandar información incorrecta para herir a las personas del colectivo.
De esta forma, es necesario que entendamos que las personas de género fluido no tienen que ver con:
- Travestis y drag queens. A pesar de que sería totalmente lícito que una persona de género fluido fuese drag queen, lo cierto es que performar este arte NO es sinónimo de tener esa identidad de género.
- Por supuesto, identificarse como genderfluid NO es una fase. Si se diese la situación de que una persona dejara de utilizar esa etiqueta, es porque habría encontrado una que definiera mejor su experiencia. Sin embargo, lo más frecuente es que suceda al revés: que las personas experimenten con otras etiquetas hasta, por fin, llegar a la de género fluido al integrar y aceptar todas las partes de su identidad.
- Ser genderfluid NO es una enfermedad mental. No son personas inestables, no tienen un trastorno de identidad múltiple. La identidad de género no es un diagnóstico, y desde luego no es el resultado de una experiencia traumática.
- Desde luego, el género fluido no se corresponde con una forma de llamar la atención. En muchos casos, las personas experimentan y buscan durante mucho tiempo cuál es su identidad antes de poder llegar a definirse como tal. Identificarse con una etiqueta conlleva mucho trabajo personal y jamás es sinónimo de buscar la atención. No depende de cómo queremos que los demás nos vean, sino de cómo nos vemos nosotres mismes.