El mundo digital, que una vez fue un refugio para el colectivo LGTBIQ+, se está convirtiendo en un entorno cada vez más hostil. Según el 6º Informe Anual de Seguridad en Redes Sociales publicado por GLAAD, las principales plataformas han alcanzado este 2026 sus puntuaciones más bajas en seguridad y protección de derechos.
Mientras el discurso de odio en la vida real aumenta, las tecnológicas parecen estar dando un paso atrás en su responsabilidad de moderación y protección.
Un suspenso generalizado
El informe evalúa factores como la seguridad, la privacidad y la libertad de expresión. Estos son los resultados de las plataformas más utilizadas:
- X (Twitter): 29/100. Sigue siendo la plataforma más peligrosa, especialmente tras la eliminación de políticas específicas contra el acoso a personas trans.
- YouTube: 30/100. Ha sufrido la mayor caída (11 puntos menos que el año anterior) tras relajar sus políticas contra el discurso de odio.
- Facebook (40/100) e Instagram (41/100): Ambas caen significativamente. Meta sigue permitiendo términos tránsfobos y ha recortado equipos clave de confianza y seguridad.
- TikTok: 56/100. Es la única que mantiene su puntuación, aunque sigue lejos de un aprobado real.
El odio contra las personas trans
Uno de los aspectos más preocupantes que destaca GLAAD es el ataque directo a la identidad de género. Meta se ha resistido a prohibir términos de odio específicos, y YouTube ha eliminado la identidad de género de sus «características protegidas».
Desde el Observatorio Andaluz contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, advertimos que la falta de moderación en estas plataformas no es neutral: facilita la organización de campañas de acoso que terminan teniendo consecuencias físicas y psicológicas en la vida real de las personas en Andalucía y en todo el mundo.
Inteligencia Artificial y falta de transparencia
El informe también pone el foco en el entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial. Empresas como Meta y X están utilizando los datos, fotos y comportamientos de usuarios del colectivo para entrenar sus IA sin un consentimiento explícito, lo que abre una nueva puerta a la vigilancia y a la creación de sesgos discriminatorios automatizados.
Conclusión y exigencia
No podemos permitir que el beneficio económico de las grandes tecnológicas esté por encima de la integridad de nuestras comunidades. Desde el Observatorio exigimos:
- Transparencia real sobre cómo funcionan los algoritmos de odio.
- Protecciones específicas para las identidades trans y no binarias.
- Compromiso político de las plataformas para no ser cómplices del avance de la LGTBIfobia.